La remodelació de la Plaça de l’Ajuntament. ¿Fruir-la o patir-la?

CULTURA.

CASTELLANO

La remodelación de la Plaza del Ayuntamiento. ¿Disfrutarla o padecerla?

 

Por Juan Benito Rodríguez i Manzanares

 

 

Queridos amigos, como todos sabéis, lo que más me gusta en este mundo es la cultura, y dentro de ella la poesía, pues a través de misma, tan sólo en unos cuantos versos, se puede decir lo que muchos escritores dicen en un libro de muchísimas páginas, y aun así, la poesía siempre ha sigo y sigue siendo, la hermana pequeña de la literatura a nivel mundial.

 

Pero la cultura en su espectro más amplio, ocupa prácticamente todos los aspectos de la vida, pues un poeta, un filósofo, un literato… cualquier persona que enarbole y ondee la bandera de la cultura, siempre está inmersa en una sociedad en la que vive y que, evidentemente, lo condiciona y hace que su mundo personal esté influenciado por el mundo real en el que está viviendo.

 

Así, este humilde poeta y humanista que les está escribiendo, hoy podría hablar de las musas que le dictan en la oreja un buen poema, seguramente compuesto en Rima Jotabé, pero no va a ser así, pues hay una realidad en nuestra querida Valencia que está siendo el hazmerreir de todo el mundo, y como seguro habréis imaginado, es la remodelación de la Plaza del Ayuntamiento, así que voy a hacer un comentario cultural sobre dicha remodelación.

 

Pero como no es la primera vez que la plaza cambia de formato y de estructura, haré un pequeño histórico de las distintas fisonomías que ha tenido la actual Plaza de Ayuntamiento.

 

En un principio no era una plaza, pues donde ahora está la misma, se encontraba el Convento de San Francisco, el primer convento que el rey Jaime I (1208-1276), llamado «el Conquistador», en 1238 dio permiso para construir dentro de las murallas de Valencia. Este convento cuando llegó la Desamortización de Mendizábal, promovida por Juan Álvarez de Mendizábal (1790-1853), lo deshabilitaron como convento y pasó a ser un cuartel de caballería, el cual, con el paso del tiempo y por falta de mantenimiento, acabó por quedarse en la ruina y fue derrumbado.

 

Y, con eso se abrió un gran vacío que comenzó a conformar la plaza tal y como hoy la conocemos, pero para darle su aspecto triangular actual, todavía se debió derrumbar algún edificio más, como el Palacio de los Jura Real, que se encontraba aproximadamente donde está la actual fuente.

 

Ya con el vacío abierto por entero, la plaza ha tenido diversas estructuras. Una de las primeras fue intentar hacer un gran parque repleto de árboles y otros elementos afines, pero esta estructura no llegó a cuajar, igual el suelo no era el adecuado. Años más tarde se convirtió en un gran aparcamiento, sin más belleza que la de los coches que aparcaban que en esa época no pasaban de ser los Seat 600, los Citroën 2CV, los Renault Gordini, y en la parte más cara, los Citroën Tiburón o los Seat 1400.

 

Mas, con el pasar de los años, en 1927, se conformó lo que se denominó la Tortada de Goerlich, pues su creador fue el arquitecto municipal Javier Goerlich Lleó, la cual consistió en sobre elevar unos metros el nivel central de la plaza, y en el centro de esa elevación hacer un foso por debajo de la línea de la plaza, y en ese agujero puso el Mercado de las flores. Esta disposición no agradó a nadie pues el mercado quedaba oculto y ese agujero servía como meadero de vagabundos y borrachos.

 

Años después, la Plaza del Ayuntamiento se conformó como ha estado hasta el 11 de mayo de 2020 que el consistorio inauguró su peatonalización, es decir, hasta ese día, la plaza estaba conformada por una gran explanada central dedicada a pasear, y desde donde se disparan las «mascletaes», rodeada del Mercado de las flores. A un extremo de la plaza hay una fuente, y a su alrededor un gran entramado de calles que eran el centro neurálgico de las comunicaciones de los autobuses.

 

Pero eso ha cambiado desde el citado día, pues el consistorio ha decidido hacerla peatonal, proyecto que ya viene de lejos, pero que aun así, se ha realizado de manera, sino improvisada, sí de una manera que no gusta a nadie, pues dar una mano de pintura al suelo y poner unos macetones hechos, o por lo menos parecen estar hechos por trozos de tuberías, no ha gustado a nadie, ni incluso a los del partido afín a la ideología del consistorio, mas, sabiendo que cada macetón hecho en tres trozos de tubería, o de tres tramos, junto a las plantas que llevan, han costado cerca de 1000€.

 

Cierto es que en otras ciudades del mundo están apostando por peatonalizar su centro histórico, como ocurre en Copenhague en su Strøget, que, con sus 1,1 kilómetros, es la calle peatonal más larga del mundo, o la calle Medero en el centro de México, por donde se cree que pasan más de 250.000 personas al día. Pero, en cualquier caso, se ha de hacer un estudio previo y un trabajo de campo para saber exactamente qué es lo mejor para la ciudad, y qué cosas debe tener la nueva peatonalización para que sea estética, funcional y, sobre todo, o además de lo dicho, que esté en consonancia con el entorno que rodea a las calles o plazas peatonalizadas.

 

Y con esto vuelvo a la nueva estructura que se le ha dado a la Plaza del Ayuntamiento, en la que la ausencia de gusto, estética y cuidado por el entorno es evidente, pues ya no es tan sólo que toda la peatonalización de la plaza se haya quedado en una mano de pintura y unos feos macetones, es que sobre todo, no se ha tenido en cuenta el entorno, pues la Plaza del Ayuntamiento de Valencia es una de la plazas valencianas que mas historia tiene, y cuenta con unos antiguos edificios que cuentan cada uno una historia de tradición y belleza (menos el edificio Eurotodo, feo y sin tradición), y que estos feos macetones han desvirtuado por completo, pues aunque hayan personas que apuesten por la modernidad, siempre se ha de hacer con sentido común y sabiendo hasta qué punto se puede mezclar clasicismo y modernidad.

 

El ayuntamiento debería haber hecho sus deberes y no correr para hacer cualquier cosa, pues después de decenas de años teniendo una fisonomía en concreto, no hacia falta hacer cualquier cosa y que quede como quede pues los valencianos, como son unas buenas personas, no van a decir nada.

 

Pero es lo que tenemos y lo que hemos de padecer mientras que no se pueda quitar de sus sillones a las personas que no saben estar en ellos.

 

Bien amigos, hasta otra… ¡Un abraç molt blau!

VALENCIÀ

La remodelació de la Plaça de l’Ajuntament. ¿Fruir-la o patir-la?

 

Per Joan Benet Rodríguez i Manzanares

 

 

Benvolguts amics, com tots sabeu, lo que més m’agrada en este món és la cultura, i dins d’ella la poesia, puix a través d’ella, a soles en uns quants versos, es pot dir lo que molts escritors diuen en un llibre d’un cabaç de pàgines, i encara aixina, la poesia sempre ha segut i seguix sent, la germana chicoteta de la lliteratura a nivell mundial.

 

Pero la cultura en el seu espectre més ample, ocupa pràcticament tots els aspectes de la vida, puix un poeta, un filòsof, un lletraferit… qualsevol persona que arbore i onege la bandera de la cultura, sempre està immersa en una societat en la que viu i que, evidentment, ho condiciona i fa que el seu món personal estiga influenciat pel món real en el que està vivint.

 

Aixina, este humil poeta i humaniste que els esta escrivint, hui podria parlar de les muses que li dicten en l’orella un bon poema, segurament compost en Rima Jotabé, pero no va a ser aixina, puix hi ha una realitat en la nostra benvolguda Valéncia que està sent el fent-me riure de tot lo món, i com segur haureu imaginat, és la remodelació de la Plaça de l’Ajuntament, aixina que vaig a fer un comentari cultural sobre la dita remodelació.

 

Pero com no és la primera vegada que la plaça canvia de format i d’estructura, faré un chicotet històric de les distintes fisonomies que ha tingut l’actual Plaça de l’Ajuntament.

 

En un principi no era una plaça, puix a on ara està la mateixa, es trobava el Convent de Sant Francesc, el primer convent que el rei Jaume I (1208-1276), nomenat «el Conquistador», en 1238 donà permís per a construir dins de les muralles de Valéncia. Este convent quant arribà la Desamortisació de Mendizábal, promoguda per Juan Álvarez de Mendizábal (1790-1853), ho deshabilitaren com convent i passà a ser un quarter de cavalleria, el qual, en el pas del temps per falta de manteniment, acabà per quedar-se en la ruïna i fon derrocat.

 

I, en això s’obrí un gran buit que començà a conformar la plaça tal i com hui la coneixem, pero per a donar-li el seu aspecte triangular actual, encara es degué derrocar algun edifici més, com el Palau dels Jura Real, que es trobava aproximadament a on està actualment la font.

 

Ya en el buit obert per sancer, la plaça ha tingut diverses estructures. Una de les primeres fon intentar fer un gran parc farcit d’arbres i uns atres elements afins, pero esta estructura no arribà a quallar, igual el sol no era el adequat. Anys més tart es convertí en un gran aparcament, sense més bellea que la dels coches que aparcaven, que en eixa época no passaven de ser els Seat 600, els Citroën 2CV, els Renault Gordini, i en la banda més cara, els Citroën Taburons o els Seat 1400.

 

Mes, en el passar dels anys, en 1927, es conformà lo que es denominà la Tortada de Goerlich, puix el seu creador fon l’arquitecte municipal Xavier Goerlich Lleó, la qual consistí en sobre elevar uns metros el nivell central de la plaça, i en el centre d’eixa elevació fer un fos per davall de la llínea de la plaça, i en eixe clot ficà el Mercat de les flors. Esta disposició no agradà a ningú puix el mercat quedava ocult i eixe clot servia com pixador de vagabunts i bufats.

 

Anys despuix, la Plaça de l’Ajuntament es conformà com ha estat fins al 11 de maig de 2020 que el consistori inaugurà la seua peatonalisació, és dir, fins ad eixe dia, la plaça estava conformada per una gran explanada central dedicada a passejar, i des d’a on es disparen les mascletaes, rodejada del Mercat de les flors. Ad un costat de la plaça hi ha una font, i al seu voltant un gran entramat de carrers que eren el centre neuràlgic de les comunicacions dels autobusos.

 

Pero això ha canviat des del citat dia, puix el consistori ha decidit fer-la peatonal, proyecte que ya ve de llunt, pero que encara aixina s’ha realisat de manera, sino improvisada, sí d’una manera que no agrada a ningú, puix donar una mà de pintura al sol i ficar uns cossietons fets, o per lo manco pareixen estar fets per trossos de tuberies, no ha agradat a ningú, ni inclús als del partit afí a l’ideologia del consistori, mes, sabent que cada cossietó fet en tres trossos de tuberia, o de tres trams, junt a les plantes que porten, han costat vora de 1000€.

 

Cert es que en unes atres ciutats del món estan apostant per peatonalisar el seu centre històric, com ocorre en Copenhaguen en el seu Strøget, que, en els seus 1,1 quilómetros, és el carrer peatonal més llarc del món, o el carrer Medero en el centre de Mèxic, per a on es creu que passen més de 250.000 persones al dia. Pero, en qualsevol cas, s’ha de fer un estudi previ i un treball de camp per a saber exactament qué és lo millor per a la ciutat, i qué coses ha de tindre la nova peatonalisació per a que siga estètica, funcional i, sobre tot, o ademés de lo dit, que estiga en consonància en l’entorn que rodeja els carrers o places peatonalisades.

 

I en açò torne a la nova estructura que se li ha donat a la Plaça de l’Ajuntament, en la que l’absència de gust, estètica i cuidat per l’entorn és evident, puix ya no és a soles que tota la peatonalisació de la plaça s’haja quedat en una mà de pintura i uns llejos cossietons, és que sobre tot, no s’ha tingut en conte l’entorn, puix la Plaça de l’Ajuntament de Valéncia és una de les places valencianes que més història té, i conta en uns antics edificis que conten cadascú una història de tradició i bellea (menys l’edifici Eurotodo, lleig i sense tradició), i que els llejos cossietons han desvirtuat per sancer, puix encara que hi haja gent que aposte per la modernitat, sempre s’ha de fer en trellat i sabent fins a qué punt es pot entreverar classicisme i modernitat.

 

L’ajuntament deuria haver fet be els seus deures i no córrer per a fer qualsevol cosa, puix despuix de decenes d’anys tenint una fisonomia en concret, no fea falta fer qualsevol cosa i que quede com quede puix els valencians, com són unes bones persones, no van a dir res.

 

Pero és lo que tenim i lo que hem de patir mentres que no es puga llevar dels seus cadirots a les persones que no sàpien estar en ells.

 

Be amics, fins a un atre… ¡Un abraç molt blau!

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